Chocolate para la tos.

Hace no mucho tiempo se descubrió a través de un estudio realizado por el Imperial College del Reino Unido, que comer chocolate es un remedio buenísimo (y sabroso) para los ataques de tos.

No solo es que cuando comemos chocolate salivamos y de esa manera aliviamos la irritación de garganta y tosemos menos, en el chocolate hay algo más. El chocolate está compuesto en cantidad variable de cacao. Los chocolates llamados puros (con un sabor un poco agrio) tienen un contenido mayor en cacao. En el cacao existe un componente llamado teobromina. Es precisamente esta sustancia la teobramina la que ha demostrado tener unos efectos beneficioso para calmar la tos.

Los expertos han comprobado que los tratamientos a base de teobramina eran más eficaces que los tratamientos convencionales a base de jarabes con codeína. Parece la teobramina tiene un efecto inhibidor del nervio vago , responsable de producir que tosamos.

Quizá, en pocos años, al acudir al médico, este nos recete comer un poco de chocolate al día. O sucede que inventan jarabes que en vez de codeína su principal principio activo sea la teobromina.

Una sopa o caldo de pollo.

Desde hace años, en las zonas rurales, cuando alguien se ponía enfermo y se veía afectado por una tos repetitiva, irritante e improductiva, se le ofrecía para comer una vez al día una buena sopa de pollo y una buena siesta. Y es que la sopa de pollo es anti-inflamatorio y alivia los síntomas de la tos. Es un remedio antiguo y tradicional pero no por el pollo en sí, sino por los ingredientes que añaden, ingredientes ya cocidos que desprenden fácilmente las vitaminas y minerales a nuestro cuerpo. Se incluye: cebolla, patata, zanahoria, apio y perejil, así como aves de corral.

Hace un par de años se llevó a cabo un estudio científico para comprobar el efecto de la sopa de pollo sobre la tos y, si era únicamente una creencia sin aplicación real. Los resultados confirmaron lo que las abuelas ya sabían.


  • Pues bien, la organización Consumer Report que han sido los autores del estudio han comprobado que:
  • Se ha comprobado que reduce los síntomas de resfriados y gripe.
  • El calor y vapores facilita la expulsión de las flemas.
  • Tiene un efecto relajante, antiinflamatorio y alivia la garganta.
  • Tomar más frecuentemente las sopas de pollo previene frente a futuros resfriados.