El té verde para la tos.


El té verde, sin querer exagerar, es una de las plantas con mayores beneficios para nuestra salud que podemos encontrar. Combate el cáncer, infecciones intestinales, es hipoglucémico, reduce el colesterol "malo", retarda el envejecimiento, elimina el mal aliento, etc.

Y también podemos utilizarlo para remediar problemas de toses propias de infecciones, gripes o resfriados. De hecho, podemos encontrar té verde en muchas pastillas para la tos.

Algunas personas toman té con leche, otras con menta o hierbabuena, pero de los dos ejemplos, es mejor tomarlo con hierbabuena, ya que así despejaremos las fosas nasales y expulsaremos mejor las mucosidades. Si quieres pues, preveer o curar una gripe o resfriado aunque no te produzca tos, toma una infusión de té verde al día con un poco de azúcar moreno o miel de azahar.

Un vaso de leche caliente con miel.

Este es el típico remedio que seguro que todos conocemos y que con mucho cariño nos ofrecía nuestra abuela cuando antes de acostarnos, no hacíamos más que toser y toser.

La leche en sí, únicamente ayuda a hidratar la garganta y permitir el paso de las mucosidades, y al tomarla caliente, relaja y abre los bronquios. Por supuesto, si no te sienta bien la lactosa, si la leche te produce más mucosidad, hay que buscar un sustituto. Una infusión de manzanilla por ejemplo o agua con limón.

La miel es considerada un remedio eficaz, casero y natural, para aliviar la tos y dormir bien. Según últimos estudios, se ha descubierto que la miel es más eficaz para la tos en niños que el dextrometorfano, un componente muy importante en los jarabes más populares para la tos. Además, la miel tiene de bueno que en comparación con otros medicamentos para la tos, la miel no produce somnolencia ni otros efectos secundarios.

Este remedio, no se aconseja a niños menores de 12 meses ya que puede producir un tipo de infección que se llama bolutismo infantil.

Actualización 13/03/13: Nuevos estudios han demostrado que la leche no produce mucosidades.